jueves, diciembre 22, 2011

Maten a Papá Noel (VII)





El tiempo cambia el sentido de las cosas…lo que ayer fue una epopeya hoy  queda resumido en un simple chasquido de dedos, toda una tentación en estas épocas donde se valora como meritorio todo aquello que no lleva tiempo, que no implica razonamiento, que no tiene parentesco alguno con una elección…esta es nuestra época, un gran territorio de verdura precocida y  sentimientos Express…todo fácil, todo rápido y sobretodo, todo igual.
Pero en todo este cambalache, donde la gente lleva aparatos que le dicen a donde ir, otros que le dicen que debe hacer y donde más de un idiota piensa que esta comunicado porque tiene Facebook…a pesar de todo esto…se termina un año más y ya estamos sobre las Fiestas.
No es mi idea juzgar corazones…pero si todo esta marimba de cañitas voladoras hace que nos juntemos un poco mas…bien vale el futuro ataque al hígado.

En tren de festejos, levanto mi copa por los amores que me pueblan y me empujan y por todos los corazones sensibles de este mundo.
Un gran Pan Dulce por quien dice lo que piensa y no mide y no pesa y no se traiciona.
Una sidra de las caras por mis amigos, por esos tipos que lejos de toda regla, cada tanto me premian con un abrazo.
A los que no se quedan con lo servido y leen entrelineas esas oscuridades que los hacen seres luminosos.
A los que pelean para que en este   mundo de mierda florezca algo más que la envidia.
Choco las copas porque en mi pequeño  país, hoy hay menos hijos de puta pisando las calles y porque la justicia, esa perra ciega, ponga a la sombra a esos adoradores de la gomina y los Ray Ban que hicieron de todo este continente un gran cementerio.
Van todos mis turrones para los que no se endeudan en esta fecha…un regalo no cambia nada si en el resto del año no se hace lo que se debe hacer…Papa Noel tiene el auspicio de una tarjeta de crédito cuando no trabaja para Coca Cola y esencialmente, solo es un viejo de mierda que quiere que gastemos lo que no podemos gastar…nunca es bueno mezclar los sentimientos con la billetera.

Y en tren de ser breve, brindo por no tener excusas para que todos hagan lo que harán en las fiestas, nadie mejora en las cercanías de fin de año, simplemente, tiene menos ganas de pelear o es mas falso, por eso brindo hasta el fin del vaso por quien no necesito pinos, pesebres ni regalos para ser mejor de lo que es y para dar ese abrazo que no se ahorra y que siempre falta…y como siempre, brindo porque alguien, alguna vez, mate a Papá Noel.

Salud y más que suerte