viernes, septiembre 16, 2011

Sangre de Cristo


Dios, ese tirano,
deja la lira y aplaude su aburrimiento
que es como aplaudirse a si mismo,
el otro, sin embargo, me mira y aprende
una intrincada variación en la carrera
hacia ningún lado

En un abrazo,
confirma
que mi fracaso
es todo un éxito

…orgulloso, me paga la vuelta…
mi cruz se convierte en vino

No tengo perdón, pero tengo vaso...