lunes, mayo 10, 2010

LOS AMANTES



...la inmensidad de la noche fue la única testigo de ese juramento
nacido para atravesar los tiempos y las sentencias
las miradas dijeron lo que el corazón no dice,
las palabras sobran,si no son mejor que el silencio
los arboles fueron el disfraz cómplice del desmayo de los cuerpos
rendidos ante ese galope,ante la enorme fugacidad de la urgencia

ellos aún no habían aprendido los secretos de este juego...
ellos aún no sabían que el tiempo trabaja de abogado de la muerte,
y por despecho o sabiduria, se caga en el amor...

Dios no es culpable, porque de amor no sabe nada
apenas una barrera, una barricada de carne y llamas
ante una mano que acaricia ciegamente
cualquier fuselaje, cualquier envoltorio rico

El destino juega fichas y el tablero va mutando
en campo minado, en accidente mortal,
la loca ecuación del futuro y las pitonisas
que encuentran en cartas mudas
ecos y gritos del ausente amor herido
por el puñal oxidado de un olvido
condimentado con mentiras

Pobres amantes...
no sabían, que para siempre es apenas un ratito,
un animal muerto que descuenta pasos
en un camino ajeno.
Apenas un reflejo de tu sonrisa de luna
para iluminar esta noche
donde todas las promesas se cumplen
y el terreno árido de la vereda se transforma
en tibio colchon, donde espera paciente
el recuerdo de ese juramento
para festejar el reencuentro,
para brindar por la inocencia
de esos dos que cada tanto se escapan de su vida
cabalgando un embuste
para jurarse amor eterno,
aunque la eternidad se agote en un abrazo
y la ausencia sea más real que el suspiro,
que esta noche
no van a callar