miércoles, julio 05, 2006

PROPAGANDA



La suave brisa apenas lo despeina, y no le queda mal,... lentamente se recuesta a un farol.
Unas hojas perfectamente convinadas danzan a sus pies; él, mira la pantalla y queda suspendido...


De este lado del cíclope de cristal, un niño encandilado en la vidriera, enfoca sus ojos enormes en la pantalla inmensa.
La noche se cierra y lo que fue apenas gris insinúa la profundidad fría de la noche

...a sus espaldas se va descubriendo la maquina. negra,brillante,imponente...
de la nada se ven unas piernas que lentamente, con paso felino se acercan a la luz...
la dueña de las piernas camuflada apenas por el brillo de la seda oscuro se desliza en las hojas que remolinean en sus tacos... él hace un gesto como ocultando la sonrisa y mira sus zapatos


Ya es de noche, comienza el frío a colarse entre la remera corta y el ombligo, una extraña sensación de captura lo mantiene quieto frente a la vidriera... como esperando algo, siguiendo un desenlace.
El niño no se mueve

...la morocha ya esta ahí, gata oscura que se acerca para ronronear al oído una palabra antes de apuntar su destino hacia el auto que reposa agazapado...
Él hace un gesto cómplice mientras mira de frente y entre la brisa que despeina y las hojas que bailan, da media vuelta y sigue a la pantera que mira sobre su hombro para confirmar si su conjuro, hizo efecto


Las rodillas se chocan y se da cuenta de que esta solo. Sin sacar la vista de la pantalla, relojea la calle que a esta altura solo esta habitada por ese aliento del sur.
Esta temblando

Ella esta ya en el auto cuando él, abre la puerta... vuelve a mirar al niño y sonríe con expresión ganadora.
La puerta se cierra y en ese instante se funda un silencio escandaloso... un cómodo vacío... ya no importa la brisa ni esas hojas que continúan una danza rebelde
Ellos se miran... ella se ríe... el auto arranca


El frío rompe el trance... se hace tarde... por un momento el no estuvo ahí, pero ya paso, se dirige a la calle, levanta a duras penas las guías del carrito cargado de cartones y mira la subida que lo espera, enorme, imperturbable

La ruta es perfecta y larga... las hojas se levantan cuando un bólido negro pasa urgente, como el brillo de un puñal... en su vientre de cuero, van los dos, apurados hacia algún lugar lejano; miran a al niño que ya no mira y rien, como sabiendo la suerte que les toco...

El primer paso es él mas duro... pero te saca el frío.
Antes del segundo paso, el niño vuelve a mirar la vidriera iluminada... en la televisión el auto casi ni se ve, el cristal se opaca y aparecen letras luminosas y amarillas que ponen el broche mágico a la historia...”KEEP WALKING”... dice la voz grave y lejana

El niño pestanea sin entender,la pantalla sigue su vida de luces y brillos veloces, levanta su carrito inundado de cartones, y sigue caminando...

14 comentarios:

José Antonio Galloso dijo...

El niño, maestro, los niños, todos, el que soy yo y el que eres tú. El niño, he ahí un tema.

Un abrazo

elequiz dijo...

que chevere descripcion, realmente mi imaginacion trabaja muy bien con los puntos exactos en el ambiente donde se realiza el acto ..ja
hay elegancia en tu post!!

un abrazo!

Laura Hammer dijo...

Que manera de unir universos, a través del cristal que contempla esa pupila inocente.

Mejor callar.

Un abrazo.

laveron dijo...

me inundo Pablo...me inundo.
besos
laura

charruita dijo...

WOW! Descriptivo, y profundo.
Me fui al carajo leyendote, eso es MUCHO! Lo vi todo. Se me hizo como un nudo en el estomago imaginando ese nino solo frente al escaparate. El destello de la ilusion que se vende, la atraccion a las lucesitas que se me antojan vidriecitos de colores. Y esa perplejidad de infante.

miriammm dijo...

Y tan cómodos, viendo un carrito
como si fueran una teve y la hambruna y el frio quedara alla, allá, tan lejos como en un pais del que no podemos pronunciar el nombre.
nos perdonen los niños, porque habría q hacer algo no?
mea culpa.
en esas cosas me dejas pensando.
saludos. m.

Isabel Romana dijo...

Has descrito la desigualdad brutal que hay en el mundo de una manera impresionante. Desde el otro lado de la pantalla, cuando vemos al niño con el carrito de cartones, nos ocurre a nosotros lo mismo: no entendemos nada. Felicidades por este post escalofriante y actual. Saludos cordiales.

Popi dijo...

Un macabro juego de ilusiones.
La vida y sus aristas...depende de qué lado de la vidriera te encuentres.

La vida no es como te la muestra la tele

FD44 dijo...

Excelente.

La voz dijo...

me fui detras de cada personaje.
una narracion para leerse con los ojos cerrados
Saludo

PELOPONESO dijo...

guauu que fuerte historia, el niño, sus cartones,la millonada que se gasta en propaganda, el contraste de realidades,
¿y si en verdad el niño era parte de la propaganda y lo veían por el otro lado del cristal?

Chinasky00 dijo...

ajjaja que bueno estuvo este blog, amigo. Muy ocurrente, bastante càmara lenta, muy poco fondo musical... me encantó. Salud!

Rain dijo...

Encontré el hilo que unía las escenas del relato, como en un film experimental.

Aquella pareja, la indiferencia, el niño solitario, la ciudad.


Y aún pienso en los ángeles idos...

Anónimo dijo...

Keep up the good work
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