viernes, mayo 19, 2006

PEQUEÑA SINFONIA DE PERDIDAS INFANTILES


En la esquina de mi habitación había un altar poblado por juguetes que se postulaban por ser los preferidos.
El tiempo y las mudanzas lo fueron limando hasta que me quedo solo el recuerdo.
Un pelotazo pifiado y la indiferencia de un camión fueron los verdugos de esa pelota con los cascos despegados que pintaba la tarde y que consumada la tragedia nos hizo terminar en empate.
En mi infancia se quedaron los sueños de niño, y de a poco los fui trocando por un manojo de miedos nuevos que no los busco por miedo a encontrarlos ahí, agazapados todavía.
Perdí partidos imperdibles que me ayudaron a esa rara costumbre de pedir el descuento, perdí toda esperanza de que algún estadio coreara mi nombre y reduje mis expectativas futboleras a algún que otro picadito.
Perdí un gran sueño y empece a soborear el gusto siniestro de las proporciones.
Perdí ese gusto de la escuela justo cuando me dieron aquella pasada bandera, que se suponía era un premio, obtuve el dudoso privilegio de estar en todos los actos entonando el himno con las autoridades esas que tenían uniforme de autoridad.
Perdí docenas de bolitas, víctima de la puntería injusta de mis amigos y perdí un sábado puteando cuando tuve que pagar el bochon.
Perdí tiempo construyendo hondas, porque jamas le tire a un pájaro.
Perdí tardes ganando metros en el territorio de la imaginación tratando de descubrir como volaba aquel oriundo de Kriptón, o porque Linterna Verde sé llamaba así, si lo que tenia era un anillo; y confieso que más de una vez, con la complicidad de la siesta, me ate una toalla al cuello y salte para poder volar, pero mi sueño de Icaro se encontró con la indiferencia del piso frío, ese que me vería tantas veces con serias intenciones de atravesarlo.

11 comentarios:

José Antonio Galloso dijo...

Sublime post cargado de nostalgia. Pero, hermano, debemos rehusarnos al paso del tiempo.
Mi adolescente sigue intacto.
Mi trompo de naranjo con su pua implacable de acero sigue descanzando entre mis libros.
Y mi yoyo me acompaña cuanbo busco las ideas para un texto.
Abrazos adolescentes para siempre

Fuego Negro dijo...

...es cierto Jose...creo que la unica forma de ponerse viejo es dejando que el olvido le gane la pulseada a la memoria
La unica muerte posible es por el oxido cruel del puñal del olvido
Gracias por estar ahi
salud

charruita dijo...

Este asunto de perdidas...!
Creo que todo esta ahi, dentro de vos. Ese guri que llevas dentro tuyo sigue jugando con los mismos juguetes.
No hay olvido porque todo esta vivo.

Un abrazo desde un LA con sol.

Fuego Negro dijo...

Gracias Charruita....podemos negociar por un poco de sol?

Dharma dijo...

Y sin embargo nada de eso fue tiempo perdido...

Hoy hablaba justamente de esos recuerdos de mis juegos de infancia con mi hermana. Muchos pasaron por ese período de cono de sombra, ausentes, y parece que ahora quieren todos resurgir y engrupir mis pensares.
Nada de ese tiempo es perdido. Sin embargo, a veces me alegro estar donde estoy. No creo que sea nostalgia la palabra adecuada. recordar esos momentos, no me lleva a añorarlos, sino a atesorarlos, como un escalón más en mi vida. Creo que así es como se puede ver cuando más o menos, la vida que uno tiene es básicamente resultado de todos esos procesos y etapas que uno fue viviendo. Sí me gusta revivir esas simples sensaciones en los niños que ahora puedo ver desde este punto de vista más "crecidito". Mis sobrinos por ejemplo, son una fuente inagotable de estos detalles, que luego, más adelante serán tan atesorables en sus propias vidas.

Gracias por tan hermoso relato.
Portate mal.

Fuego Negro dijo...

Dharma....muy refrescante tu comentario,coincido con lo que decis...cuando hablo de perdidas ,en realidad estoy hablando de la sensacion,porque es obvio que lounico capaz de matar es el olvido.
ahhhh....te voy a hacer caso
salud

Chinasky00 dijo...

Que recuerdos, cuanta nostalgia... También recuerdo mis tardes después del cole, junto al mercado jugando fulbito hasta que el sol se aburriera y se fuera. Y mas chiquillo, los trompos, las canicas, nunca fuí el mejor en ninguno pero jugué con pasión y huevos y ahora se fueron esos ratos apacibles por días raros, aún no los comprendo.
Salud!

Laura Hammer dijo...

Evocador y nostálgico. a veces la infancia sabe a eso, pero quien no tiene aun una canica en el bolsillo? Yo guardo todo aquello que me recuerde que no he crecido, que solo soy una niña oculta bajo una piel muy grande.

Un saludo.

LAura VERONica dijo...

a muchos el niño se nos fue de niños...yo, a veces, recuerdo algo que no se que fue...como una "bolita" en el centro de mi, que desparrama lágrimas...el otro día, por ej. escuchando Manuelita...la que volvió, vieja y como se marchó.
un beso Pablo!!!!!
laura (laveron)

Rain dijo...

Está el espíritu de niño en tu evocación.

Ay, eso de atravesar el piso, niet,¿acaso no sabes que tienes tanto que decir?

y lo que has dicho a través de tu fuego negro, está en pos de otras palabras, o de casi las mismas, sólo que de diferente manera...


Gran salute.

Pipero dijo...

Todos hemos perdido pero, ¿y lo ganado?. Cada pérdida es una ganancia, cuanto menos en experiencia y, ya se sabe lo que es la experiencia, ¿antítesis de la inocencia?, quizás sí, pero...