jueves, junio 30, 2005

CASI UN SUPER HEROE (XXXVIII)


Ya no podia esperar más.
Mis intentos anteriores, si bien habían fallado, me daban la secreta seguridad, de que este intento probaría mis sospechas.
Apretar el puño mirando aquel anillo de plástico no había resultado, y preferí pensar que la falla estaba en que el anillo no era el adecuado.
Mi careta de hombre murciélago no ocultaba mi verdadera identidad, por lo tanto no tenia gracia y aquel batí cinturón que conseguí en la feria no aportaba ningún elemento sorprendente mas que una molesta comezón en la cintura, claro esta que si hubiese tenido el uniforme completo… pero no importa…lamente mas no contar con el Batimovil, por mi falta de ingenio para construirlo, sumado a mi nula destreza para manejarlo.
El bati-boomerang que tire en el río no volvió màs, y de nada valió la espera.
A esta altura, mis pulmones me habían probado hasta casi el ahogo que las profundidades no eran lo mió, sumado a la dificultad de comunicarme telepáticamente con algún delfín cuando estaba de panza tirado en la orilla…pero bueno, la realidad es que Aquaman no me resultaba muy simpático, sobretodo por su traje

Un sabado, a la hora de la siesta, me encerré en silencio en la habitación de mi abuelo…utilice toda mi fuerza para mover esa cama de resortes, y me tome mi tiempo para concentrarme en esa prueba que marcaría mi vida.
Tranquilamente, como un ritual silencioso, até a mi cuello un trozo de tela que había sobrado de un cortina…retrocedí hasta que mi espalda sintió el frió de la pared…mire l cama…calcule los pasos, respire hondo, hasta llenar mis pulmones corrí a toda velocidad esos escasos metros que me separaban de mi nueva vida…salte...pique en la cama y me eleve a las nubes…
Como marcan las reglas, estire mi brazo derecho, apreté el puño y volé…mis ojos se abrieron al sentir el frió de la altura…
En realidad el frió no era de la altura, sino mas bien de la caída, cuando para mi decepción descubrí que el piso de madera viajaba velozmente hacia a mi, o viceversa.
Cuando entro mi abuela, me encontró en el piso enredado en una tela floreada y con gran golpe recién inaugurado que amenazaba con transformarse en un machucón de respetable tamaño.
Con el paso del tiempo dejé de intentar esas pruebas y comencé con otras…lo que no cambio fue el resultado…ni tampoco esa manía de intentarlo otra vez


1 comentario:

Anónimo dijo...

That's a great story. Waiting for more. » »