martes, octubre 12, 2004

BANDERITAS,GLOBOS Y UNA ESPERANZA (XXI)

Y o he cambiado en casi todas las formas conocidas, y alguna desconocida también.
Yo he mutado en extraños monstruos y en pequeños detalles que envenenan.
Yo he aprendido a parir, y me he pasado la vida naciendo; pero hoy aquel viejo sueño, aquello que parecía utopia, mostro sus delicados dedos de mimbre, y trajo hasta la puerta de mi esperanza, las dos manos ocupadas con una certeza.
En el aire se percibe un perfume casi olvidado, y los de siempre se reconocen y descubren con anunciado asombro que están menos solos.
El miedo, ese enemigo, se abraza con "el que dirán" y se disuelven en el humo violento de los chorizos, y a pesar de ellos, el brillo de las banderas no opaca su baile loco.
Alla, en el final de la cuadra, hay una calle; quién la cruza queda de este lado, donde los que eran pocos se convencen que son más.
Los cantos tapan los reclamos del boxeador descubierto que pide cámara y cancha, pan y circo, y se queda masticando la bronca de ser justamente él, el que tenga que lidiar con la derrota de ser complice, una víctima de su propia ambicion, un tipo que no supo leer su leyenda... otro que falto a la cita que la historia le da a los grandes... un mediocre.
El cambio, los cambios, son siempre personales, nadie puede cambiar el mundo sin antes ser capaz de cambiar el suyo, nadie puede cambiar el mundo sin sentir el dolor ajeno como propio, sin sentir la alegría como todos, como una alegría propia.
Las banderitas y los globos ya se fueron y los que estuvimos nos fuimos con el pecho ancho, y con una sonrisa que casi no recordabámos, los que estuvimos, marcamos no solo prescencia, los que estuvimos, marcamos diferencia, que es igual pero no es lo mismo.
De este lado va quedando un tipo solo, bandera en mano, mirando nada y viendo todo con los mismos ojos de llorar; con apenas una mueca se despide de la esperanza y con un gesto practicado por años, abre los brazos como esperando esa nueva realidad que soñó, y para convencerse, repite en voz baja, un mantra, un ruego, una plegaria... piensa en esa realidad y dice: Ella vendrá... ella vendrá... ella vendrá...