martes, septiembre 28, 2004

MI BARRIO ES UN BOLICHE Y VICEVERSA (XIX)


La noche en este barrio empezaba a media tarde
empezaba con planes, y al fin terminaba con ellos.
Los boliches de mi barrio brillaban como estrellas
donde asombrados descubríamos otra medida
para medir la noche.
Los boliches de mi barrio siempre estaban llenos,
un interminable cardumen de pasajeros se subía al tren de ese tinto
que mancha.
Los boliches de mi barrio son una escuela donde nadie
pasa de grado.
Los boliches de mi barrio son una plegaria que implora
que no termine nunca la noche,
los boliches de mi barrio son un extraño rito con música propia,
donde las canciones se entonan sin garganta
pero con tinto
Desde un rincón se escucha a un kamikaze de vino que dice:
...Portela... cántate otra

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