martes, agosto 24, 2004

AQUEL PUÑAL (XIV)


El mármol no se ha secado aún,
el codo pegado a la barra sosteniendo el cuerpo,
la mano libre atrapando el vaso que tiembla,
y aguanta como puede a ese whisky,
con destino de naufragio en tu boca.
Esa sed impuesta,
ese dolor,
esas ganas de no sentir,
esta certeza de saberte solo, masticando la noche.
Este agujero, este vacío que te dejo,
el molde intacto de su cuerpo en tu cama,
esta renguera nueva; esta asquerosa realidad.
El eco de su risa aparece,
y tú sed aumenta...
vuela otro veneno a tu boca
como el filo de un puñal
que corta la noche... y te divide

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