sábado, julio 10, 2004

CAP VIII..LOS HOMBRES...REQUIEM PARA UN BEBEDOR

Consumió él ultimo trago, el del estribo, saludo,
y encaro la puerta.
las solapas del sobretodo no cubrían lo suficiente,
y el aire se hizo daga en el cuello.
Los ojos cansados del humo de su cigarrillo negro
guardados tras los cristales, detrás, ojos brillantes,
ojos de bar, ojos de ratón casi, ellos, los ojos,
repitieron el pestañeo rápido,
las lagrimas no esperaron el permiso y con la complicidad
de una esquina oscura brotaron incontenibles,
la marca de humedad se hizo surco, catarata que limpia
y deja el tajo mojado en la cara.
Tras las lagrima vino el mareo, el ahogo de la garganta,
el grito mudo que jamas salió de su boca.
El piso recibió con un sonido seco a su espalda.
Rápidamente una calesita veloz lo inundo de imágenes,
diapositivas de gente, recuerdos, lugares que creía olvidados,
risas viejas, su madre, sus hermanos, ella, la inconfundible nitidez de su rostro,
revolvió la nueva memoria, las fotos en sepia, vio la soledad,
su compañera desde que ella se fue, la que lo lleva al bar y al fondo de la botella
todas las noches
Cuando sintió la puntada honda en el pecho ya era tarde,
respiro como tratando de afanar un poco de vida de la calle,
y de a poco fue cerrando los ojos, esos brillantes, ojos de bar.
Dios mientras tanto, mando un poco de lluvia
para justificar la soledad de la despedida




1 comentario:

Anónimo dijo...

That's a great story. Waiting for more. »